domingo, enero 01, 2006

La vida es hoy

Mañana el narrador deberá de salir como todos los días por catorce horas de trabajo de paga diaria. Y además, cruzar los dedos y agradecer por ello.

Mañana los diarios contarán en el segundo día del año, lo que cuentan siempre del primer día del año. El narrador reniega de confeccionar cualquier clase de lista. Considera que está demás.

Mañana la radio y la tevé, tratarán de esmerarse para superar las primicias de los diarios, agregándole los comentarios de los enviados especiales a Cariló, Punta de Este, Pinamar, Mar del Plata y Villa Gesell (siguen las firmas).
El narrador atrasa: ya lo están haciendo todos: diarios digitales, la tele y la radio.

Mañana los periodistas, los economistas, periodistas devenidos a economistas y economistas devenidos a periodistas, nos inundarán nuevamente con índices y coeficientes del crecimiento de PBI, el índice bla, bla, bla.

Mañana los personajes arriba mencionados, nos explicarán los beneficios del índice bla, bla, bla.

Mañana los índices y coeficientes no llegarán a la panza de más de la mitad de la población argentina.

Mañana el narrador se preguntará una vez más ¿Para qué carajos sirven los índices?

Mañana los menos planearán cuáles vías (terrestre, fluvial o aérea) utilizarán para llegar a sus vacaciones en Cariló, Punta de Este, Pinamar, Mar del Plata y Villa Gesell (siguen las firmas).

Mañana los más planearán cómo no quedar en la vía y cómo llegar al final del mes, al final de la quincena, al final de la semana.

Mañana faltará un día menos para que Lupo cancele con nuestro dinero toda la factura al FMI.

Mañana querrán hacernos creer que algún cambio acontecerá mágicamente, que algo cambiará (¿de banca?) y seremos, finalmente en algún momento de nuestras vidas y de ser posible este año, libres y felices. Libres del FMI y felices de vivir en la opulencia consumista que y una vez más, nos generan los índices.

Mañana cédannos el intentar y a nuestra manera y gusto, la posibilidad de ser libres y felices. Guárdense sus consejos para la próxima Cumbre de las Américas.

Mañana comenzará la cuenta regresiva del Mundial de fútbol. Se considerará un buen momento para aumentar tarifas y servicios públicos domiciliarios.
Considerar que tal vez se obtenga el Mundial de fútbol y nadie reparará en el aumento de ellas.
Considerar que quizás no se obtenga el Mundial de fútbol y nadie reparará en el aumento de ellas.

Mañana y hasta Febrero, ningún abogado lo llamará al narrador por la deuda tal del banco tal.

Mañana y muy por las de él, el narrador intentará cambiar algo, siempre que pueda y lo dejen.

Mañana seguirá extrañando a Matías y Bianca, a pesar de verlos casi todos los fines de semana.

Mañana intentará imaginarla y soñarla como aquella vez. A ella.

Mañana y por último, el narrador intentará trazar algún plan de corto plazo: que llegue lo más rápido posible pasado mañana.

Hasta mañana.

2 Comments:

Blogger Bardamu Opina...

¿Y si mañana el Narrador se quedara en la cama, haciendo nada, entreniéndose en los dibujos del empapelado, con un buen libro, una botella -según el gusto: agua mineral, tintillo, sevenup o espirituosidades rubias- y cierta rebeldía?

7:05 p. m.  
Anonymous silvia Opina...

Mañana es un espejismo titilando con bordes difusos y siempre a la misma distancia.
Beso, archipreste.

11:42 p. m.  

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