domingo, diciembre 18, 2005

Pagando un Pagadios

Eduardo Aliverti, Marca de Radio 17 de diciembre de 2005

¿Cómo les va? un chiquito antes, 10:02, no 10:03. Bueno ¿todo bien...?

(Silencio)

Hay, por lo menos dos maneras, de las que se le ocurren a uno de analizar lo que muchos juzgan como la noticia del año. Por lo menos las dos maneras que a uno se le ocurren como privilegiables y a la par de ser dos razonamientos en algún sentido contradictorios, ambos son considerables y como si fuera poco, uno puede ser tan válido como el otro.
Lo que no difiere es la conclusión. La conclusión es la misma –para nuestro gusto- cualquiera sea el juicio que merezca.
Desde ya quien habla no hará ningún tipo de análisis técnico, ni de precisión económico-financiera, Heller (Carlos) va a venir hoy más temprano a fin de ello; sino que vamos a intentar un análisis como aquel que cuaja en lo que uno cree en lo que sabe, que es estrictamente lo político.

La manera número uno que se nos ocurre, recuerda el carácter ilegítimo de la deuda externa, que fue sucesivamente contraída para lo que el presidente se encargo de remarcar en su discurso del jueves a la tarde. Hambrear al pueblo en beneficio de la oligarquía financiera internacional y fijar condicionamientos políticos a las decisiones nacionales. A esta altura del campeonato, se supone que abundar es esta relación de causa y efecto, por qué la deuda, para qué sirvió, no tiene mayor sentido informativo. Hay mucha gente que vive en un termo, pero bueno.
Ni siquiera la derecha pone en cuestión que la forma del endeudamiento argentino significó una catástrofe, aunque atribuyen la responsabilidad, sólo a los gobiernos locales y no también, a una estrategia global del capitalismo de los países centrales, esencialmente Estados Unidos, desde la crisis petrolera de mediado de los ’70. Por lo tanto es lícito preguntarse por qué diablos hay qué pagarles hasta el último dólar a éstos chupasangres de los organismos de crédito internacionales, en lugar de usar ese dinero, para corregir los monstruosos desequilibrios y necesidades sociales de la Argentina, dinero que encima, saldrá de las reservas de la Nación. Si se lo ve de ésta manera, de la manera uno, la decisión del gobierno reemplaza a los que simplemente debió haber sido, o alguna vez debería haber sido, un pagadios y en consecuencia amerita ser juzgada como una medida anti-popular, que privilegia la razón de los poderosos por sobre las necesidades de los desposeídos. En seco es así, le guste o no le guste a un gobierno que presentó su determinación por izquierda, sacando pecho por izquierda.

La manera número dos toma nota del contexto político y social y asume tanto como la uno, que no es justo pagar ésta deuda, del mismo modo que reconoce que la quita post default con los acreedores privados, fue tan inédita en su volumen como igualmente anti-popular en el reconocimiento de las acreencias que permanecen. Por que cabe recordar, creemos que por éstas horas no se lo está haciendo con el énfasis debido, cabe recordar el pequeño detalle, de que las próximas generaciones de argentinos tendrán que hacerse cargo de los bonos refinanciados, del conjunto de la deuda, de alrededor de cien mil millones de dólares, sin contar los veinte mil que no entraron en el default y en la refinanciación. Ahora ésta segunda manera también registra que lo que hay por éstas pampas no es un gobierno revolucionario, que ésta sociedad demostró ya varias veces su carácter profundamente conservador, en cuanto a encarar alguna épica antisistémica y que desde esa realidad no pude pretenderse, o no es muy aspirable que digamos, una conducción gubernativa que sea algo más que la izquierda de la derecha. Si se lo ve así, desde la manera dos, antes mojado que en seco, por lo tanto, el kirchnerismo, por lo menos se sacó de encima al Fondo y tomó una medida bastante audaz, -aunque en algunos minutos, en algunas líneas más adelante trataremos de precisar a qué llamaremos audacia-, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas realmente existente, que convengamos no dá para ilusiones mayores, viene a ser aquello de que Kirchner no es un tipo de izquierda, pero en la sociedad no hay o no aparece nada a la izquierda de Kirchner. Este pueblo ¿se banca algo más, algo qué esté más a la izquierda que usar las reservas para saldar la deuda con el Fondo? ¿Se bancaría una presión endógena y externa que construyera una subjetividad de país aislado, huérfano de inversiones, ubicado en el “ridículo de tener que vivir con lo suyo”, largado a la utopía de liderar con Cuba y Venezuela el enfrentamiento con yanquis y aledaños? ¿Si? ¿Se bancaría? Vaya uno a saber si la respuesta no sería afirmativa en caso de que Kirchner fuese un líder de izquierdas, pero el tema es que Kirchner no es un líder de izquierdas, ni mucho menos, por que nada menos que la sociedad no quiere que lo sea. Y es allí donde esta segunda manera de analizar el pago completo de la factura del Fondo, adquiere una perspectiva diferente. En vez de convocar a una movilización de las masas para asumir un hipotético destino de soberanía económica plena, decidiendo no pagar un centavo, Kirchner llama a aceptar que no queda otra que sacar de la cama al Fondo y a sus programas de ajuste, al costo de pagarles sus acreencias y dice que entonces, no seremos más dependientes que de nosotros mismos. Técnicamente esto no es cierto, por que la inmensidad de la deuda tiene muchísimo más que ver con las decenas de miles de millones de dólares que continúan debiéndose a los privados, que con los menos de diez mil que se le deben al Fondo. Kirchner no se preocupa por eso, por que esos vencimientos caerán cuándo quién sabe qué será de su vida. En otras palabras, en lo estructural, no se resolvió nada. Esto último tampoco sugiere que necesariamente a mediano plazo estemos bailando en la cubierta del Titanic, sólo intentamos apuntar el dato objetivo, numérico, contable, de que el Fondo Monetario despedido de la alcoba, no es el que la tiene más larga. Si es cierto que ahora se verá en forma más cristalina que nunca, si haberse sacado de encima al Fondo, querrá decir que la plata de vencimientos ahorrados y condicionamiento político cero, implicará destinar esos fondos a una distribución de la riqueza exactamente inversa a la injusticia que este mismo gobierno profundizó.

Tal como ha presentado la noticia, el gobierno ha perdido casi toda la excusa técnica para no reparar a pobres, jubilados, indigentes; para no activar créditos dirigidos al reacomodamiento productivo del mercado interno, para seguir haciéndose el desentendido con la aplicación de un IVA que equipara a la bijouterie con los paquetes de arroz.

Lo audaz o lo bastante audaz de la medida, en realidad pasa por ahí, por haber presentado la noticia por izquierda. Si de aquí en adelante, las cosas de la economía siguen por derecha, el efecto será boomerang, por que habremos pagado todo, pero todo, al reverendísimo cohete. El presidente creó una expectativa enorme el jueves a la tarde y se tiene que hacer cargo de haberla señalado como, así dijo textualmente “Un cambio de época”. Está claro que cabe concederle el beneficio de inventario -hasta que se demuestre lo contrario- no hay por qué no hacerlo. Está claro tanto como la sospecha de haberse tratado, de un gran anuncio para la gilada.

1 Comments:

Blogger Isil Opina...

Ahora que sale los bañeros 3 podrian coparse con "Brigada Z vs el Tio Sam, la batalla Final".

2:32 p. m.  

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