miércoles, diciembre 07, 2005

Amores perros o ladrándole al celular

El narrador admite que el teléfono celular nos ha invadido, ya no hay dudas. Los hay por donde quiera que vayamos. La gente camina por la vereda o cruza la calle y no mira otra cosa que no sea el aparatito. Alguien y algún día, va a embestir mal a un congénere y algo fiero va a ocurrir. La vida por un mensaje de texto. Hasta allí, la cuestión es pasable. El narrador ha oído y visto al sociólogo Luis Quevedo explicar lujosamente a Patricia Kolesnicov el privilegio integrador de pertenecer de los portantes o usuarios de los telefonitos.
Ahora bien, entre humanos, las modas, el consumo y los berretines y hasta, la necesidad, se entiende. Pero, celulares ¿para perros?. No embromemos
¿No alcanza con paseadores y psicólogos para los canes?
Parece qué no.

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